Amemos, aunque no queramos


 
«Todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia».
—Isaías 64:6

La Biblia enseña que toda nuestra justicia, que es incapaz de alcanzar el estándar divino, es como trapo de inmundicia ante los ojos de Dios. No hay absolutamente ninguna posibilidad de que podamos hacer un acto de justicia, santidad o bondad que satisfaga a Dios. Incluso lo mejor de nosotros es impuro delante de Dios.

Recuerdo un día cuando mi esposa lavaba ropa. La ropa recién lavada se veía blanca y limpia dentro de la casa, pero cuando la colgó a secar en el exterior, parecía sucia y manchada en comparación con la nieve recién caída.

Nuestras propias vidas a veces pueden parecer moralmente buenas y decentes, pero, en comparación con la santidad y la pureza de Dios, estamos manchados y sucios. A pesar de nuestros pecados y nuestra impureza moral, Dios nos ama. Él decidió brindarnos la verdadera justicia. Esa es la razón por la que Él dio a Su Hijo, Jesucristo, para morir en la cruz.

>> ¿Ves la oscuridad de tu pecado? Confiésalo delante de Dios y recibe su perdón hoy. 

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Oración de hoy

Mi vida es como un paño mortuorio a lado de la blancura de tu pureza, Señor Jesús. Límpiame con tu preciosa sangre en este día.