Apelar ‘al Juez Supremo del mundo’

En preparación para la gira Declaration of Dependence Tour con Will Graham por las 13 colonias que marcaron el comienzo de los Estados Unidos, analizaremos cuatro verdades bíblicas de la fundación de nuestra nación y por qué necesitamos restaurar nuestra dependencia de Dios.


«… apelando al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones». 

La Declaración de Independencia

En la cuarta parte de nuestra serie sobre la esperanza de que Estados Unidos regrese a la verdad bíblica, analizamos un pilar fundamental de los cimientos de nuestro país. Los primeros padres fundadores imaginaron una tierra donde la gente pudiera prosperar porque la justicia prevalecería. En palabras de George Washington: «El mejor y único camino seguro hacia el honor, la gloria y la verdadera dignidad es la justicia».

Franklin Graham dijo recientemente: «La Biblia enseña que el gobierno es ordenado por Dios para disuadir el mal y defender la justicia». Parte de esta responsabilidad consiste en establecer y hacer cumplir leyes justas. Las sociedades pacíficas se basan en consecuencias claras para la injusticia, una idea que no proviene de la razón humana, sino del diseño de Dios.

Los fundadores de nuestra nación también se dieron cuenta de que, si bien las autoridades humanas deben impartir justicia aquí en la Tierra, un Juez Supremo gobierna desde el cielo. Todos algún día se presentarán ante Él para rendir cuentas de sus vidas.

La Biblia enseña en el Salmo 96:13 acerca de Dios: «¡Ya viene a juzgar la tierra! Y juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con fidelidad» (NVI). 

Billy Graham explicó: «Creo que una de las razones del crimen, la perversión y los males de la humanidad moderna es que hemos perdido la fe en la certeza de que Dios es justo, santo y recto, y de que Él juzgará al mundo».

Dios desea que reflejemos su santidad y justicia en todos los ámbitos de la vida. Sin embargo, las personas tienen diferentes interpretaciones de lo que esto significa. A menudo se promueven políticas dañinas en nombre de la «justicia social» en lugar de la verdadera justicia bíblica —incluidos el matrimonio homosexual, la transición de género y la participación de hombres en deportes femeninos—. En lugar de fomentar la igualdad, la equidad y los derechos humanos, estas iniciativas en realidad perjudican precisamente a las personas a quienes pretenden ayudar.

La justicia bíblica va más allá para abordar la raíz de la corrupción humana.

«Nuestros problemas en este país no son políticos, ni económicos, ni sociales: son espirituales», explicó Franklin Graham. «Son un problema del corazón humano».

La fuente de la corrupción humana es el pecado, y solo hay un remedio: la libertad a través de la fe en Jesucristo.

Hechos 4:12 dice: «En ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos» (NVI).

Si nos enfocamos únicamente en la reforma social sin la transformación del Evangelio, entonces perderemos oportunidades para que las personas descubran un cambio duradero.

Hace años, Billy Graham dijo: «La mayor necesidad de nuestras grandes ciudades en este momento es la evangelización». Eso sigue siendo igual de cierto hoy en día.

Solo las Buenas Nuevas de la salvación en Jesús pueden restaurar a las personas caídas y, a su vez, a nuestra nación. Si bien podemos —y debemos— atender las necesidades físicas, económicas y sociales de este país, no podemos perder de vista la urgencia del Evangelio. Se acerca el día en que todos se presentarán ante el Juez Supremo. Ahora es el momento de que el pueblo de Dios comparta el mensaje de esperanza y paz que solo se encuentra en Jesucristo.

Hace doscientos cincuenta años, nuestros Padres Fundadores soñaron con vida, libertad y justicia para todos los estadounidenses. Aunque los gobiernos terrenales puedan fallar y los líderes humanos decepcionen, una nación construida sobre la verdad eterna perdurará. Estados Unidos se erigió alguna vez sobre los pilares de la dignidad humana, la soberanía de Dios, la ley moral y la justicia bíblica. Oremos para que nuestra nación vuelva a encontrar seguridad en este fundamento inquebrantable.

También en esta serie:

Parte 1: ‘Dotados por su Creador’

Parte 2: ‘Con una firme confianza en la protección de la Divina Providencia’

Parte 3: ‘Por las leyes eternas e inmutables de Dios’