Lectura bíblica: Jeremías 1:4-10
Durante muchos años he viajado por todo el mundo como evangelista, compartiendo las buenas nuevas de Cristo en todo el mundo. Las caras de las personas en los diferentes países pueden cambiar, pero las preocupaciones del corazón suelen ser las mismas. Y he descubierto que una de las mayores preocupaciones que agobian a las personas es que se preguntan cuál es el propósito de sus vidas.
De manera natural, todas las personas se preguntan por qué están aquí, quiénes se supone que deben ser y qué se supone que deben hacer. Quieren saber que su vida tiene sentido y propósito.
La respuesta a esta pregunta, así como la respuesta a muchas de las preguntas de la vida, se puede encontrar en la Biblia. Exploremos juntos Jeremías 1:4-10.
Fuimos creados con un propósito (vv. 4-5): Como seres humanos, fuimos creados con un propósito, y ese propósito proviene de Dios. Él dice: «Yo te formé… Yo te elegí… Yo te aparté… Yo te nombré…». Dios nos creó con un propósito bien establecido y nos dio los medios para llevar a cabo esa obra. Tu llamado y mi llamado fueron establecidos incluso antes de que fuéramos formados en el vientre de nuestras madres.
Además, el versículo 4 nos dice exactamente dónde buscar nuestro propósito. «La palabra del Señor vino a mí». Si quieres encontrar tu propósito, pasa más tiempo en la Palabra de Dios, ya que solo a través de ella Dios nos habla.
¿Cómo puedes empezar a leer la Biblia?
Deja de lado las excusas (v. 6): A menudo reconocemos nuestro propósito y nuestro llamado, pero tratamos de huir en la dirección opuesta. Humanamente hablando, a menudo hay excusas que uno puede usar para evitar el propósito para el que Dios nos ha llamado. Tal vez ganarías más dinero en otro lugar. Quizás aceptar tu propósito hará que tu vida y la de tu familia sean menos cómodas. También es posible que, como Jeremías, no creas que cuentas con las habilidades necesarias para llevar a cabo la tarea: «soy demasiado joven», «soy demasiado viejo», «no tengo habilidades».
Sin embargo, si realmente quieres encontrar tu propósito, es muy posible que tengas que dar un paso de fe, salir de tu zona de confort y ofrecerte para que Dios te utilice de acuerdo a su plan perfecto. Lo cual nos lleva al siguiente punto:
Si Dios te llama, Dios te prepara (vv. 7-10): Por último, este pasaje nos recuerda que Dios les da a aquellos a quienes llama todo lo que necesitan para cumplir su llamado. Esto lo vemos en las dos preguntas que Jeremías planteó. Primero, preguntó acerca de su juventud. Dios le promete que Él mismo estará con él dondequiera que sea enviado. Segundo, preguntó acerca de su problema del habla. Dios le dice que pondrá en su boca las palabras que debe decir.
Dios no te llamará con un propósito sin darte las herramientas que necesitas para cumplir su plan. ¡Qué maravilla! Dios nos da un propósito y luego nos da lo que necesitamos para cumplirlo.
Amigos míos, tal vez no sientan que tienen un propósito en la vida. Tal vez se sientan perdidos y desorientados. Los animo a buscar a Dios, estudiar su Palabra y clamar a Él en oración. Sigan el propósito de Dios para sus vidas, dejen atrás las excusas y permitan que Él obre a través de ustedes.
¿Quién tiene el control de tu vida? Si no es Jesús, tú puedes volver a Él hoy mismo.
Referencia bíblica: Jeremías 1:4-10, NVI
4 La palabra del Señor vino a mí y me dijo:
5 «Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido;
antes de que nacieras, ya te había apartado;
te había nombrado profeta para las naciones».
6 Yo respondí: «¡Ah, mi Señor y Dios! ¡Soy muy joven y no sé hablar!».
7 Pero el Señor me dijo: «No digas: “Soy muy joven”, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe y vas a decir todo lo que yo te ordene.
8 No tengas temor delante de ellos que yo estoy contigo para librarte», afirma el Señor.
9 Luego extendió el Señor la mano y, tocándome la boca, me dijo: «He puesto en tu boca mis palabras.
10 Mira, hoy te doy autoridad sobre naciones y reinos, para arrancar y derribar, para destruir y demoler, para construir y plantar».