En todo el mundo, los usuarios de internet pueden interactuar con los voluntarios del ministerio Search for Jesus (En Busca de Jesús) en inglés, español, portugués, árabe, chino, ruso, indonesio, vietnamita y lengua de señas estadounidense.
Se estima que, en 2025, el 70 % de la población mundial hizo uso del internet, ¡eso equivale a 6000 millones de personas!
Search for Jesus, un ministerio de la Billy Graham Evangelistic Association (BGEA), conecta en línea con personas que buscan respuestas a las preguntas más profundas de la vida, y recientemente aumentó su alcance a nueve idiomas. En el ministerio, más de 1900 voluntarios capacitados de todo el mundo están guiando a otros fielmente a Cristo, compartiendo que Él es nuestra única esperanza de salvación.
Lee más sobre tres personas de diferentes países que escucharon el Evangelio y abrieron sus corazones al amor de Jesús.
Ali
Mientras Ali*, de 21 años de edad, navegaba por Instagram un día, se encontró con Salam maa Allah, la versión árabe de PeaceWithGod.net y PazconDios.net un sitio interactivo de la BGEA que explica el Evangelio. Ali, un exmusulmán que vivía en un país devastado por la guerra, tenía muchas preguntas, pero comenzó con una: «¿Por qué crees que debería convertirme al cristianismo?».
Afaf,* una voluntaria capacitada para servir en línea, compartió con él su testimonio personal: cómo el vacío que sentía en su interior se llenó cuando comenzó a leer la Biblia y aprendió a tener una relación con Dios.
Ali explicó que su padre es un líder religioso en una milicia, por lo que, para él, seguir a Jesús podría significar una persecución inmensa e incluso un peligro personal. Afaf le instó a seguir buscando respuestas y sabiduría en las Escrituras.
Dieciocho meses después, Ali inició un segundo chat en línea, esta vez conectándose con Mourad*, otro voluntario del ministerio. Esta vez, planteó una pregunta: «Soy ateo. ¿Tienes pruebas de que Dios existe?».
«La Biblia enseña que los cielos hablan de la gloria de Dios y cuentan la obra de sus manos», respondió Mourad, señalando la verdad de la Palabra de Dios y la creación.
Ali desestimó sus comentarios, respondiendo con mensajes breves que reflejaban su frustración. A pesar de ello, Mourad no se desanimó y respondió con paciencia, por lo que Ali concluyó que admiraba el cristianismo, pero dijo que simplemente no era para él.
Cuatro meses después, Ali inició otra conversación con un voluntario en línea, pero con un tono radicalmente diferente. «Ya no soy ateo», dijo. «Y ahora asisto a la iglesia con regularidad».
Cuando Rania* le preguntó si había comenzado una relación con Jesucristo, Ali confirmó: «Sí, lo hice, y leo la Biblia y oro regularmente».
Curiosa por una transformación tan drástica, Rania le preguntó a Ali qué había ocurrido entre su escepticismo inicial y su nueva fe. Él compartió que después de su conversación con Mourad sintió una profunda tristeza, y que una noche tuvo un sueño.
Estaba parado en una encrucijada. «El primer camino era hermoso, estaba lleno de adornos y tenía todo lo que había soñado», escribió. «El otro camino era oscuro. Una voz en mi mente me instaba a tomar el primer camino, y yo quería hacerlo, pero no actué y me quedé quieto hasta que desperté».
Este sueño llevó a Ali a ponerse en contacto con amigos cristianos y a asistir a la iglesia, donde finalmente dio el paso de aceptar a Jesús como su Salvador.
«Después de orar [en arrepentimiento], volví a leer la Biblia, y cuando esa profunda tristeza fue sustituida por alegría, supe que Jesús, mi Señor, me había tocado», dijo.
Ali se regocijó en su relación con Jesús y le contó a los voluntarios sobre su camino de crecimiento en la fe e incluso sobre su bautismo.
«Estaba perdido hasta que mi Señor Jesús me guió para llegar a conocerlo», dijo.
Anna
Anna* inició un chat en el sitio web en ruso de Search for Jesus. Escribió un mensaje rápido: «Hola. Quiero hablar de Dios».
Elena*, una voluntaria, inició una conversación con ella, respondiendo a sus preguntas y contestando con la verdad de la Palabra de Dios. Anna absorbió con avidez los versículos que Elena le compartio, y admitió lo vacía que se había vuelto su vida recientemente. Poco a poco, Elena la guió al mensaje de la cruz, utilizando Juan 3:16 para explicarle el gran amor de Dios por ella. Anna entonces hizo una breve oración de arrepentimiento y aceptó a Jesús como su Salvador.
Elena se regocijó al recibir a una nueva hermana en Cristo. En realidad, solo a través del Evangelio estas dos mujeres pudieron unirse, ya que además de la distancia de cientos de kilómetros, Anna es rusa y Elena es ucraniana. La guerra entre sus países podría haberlas separado, pero ahora comparten la misma fe, lo que las ha unido más que cualquier país podría haberlo hecho.
A las tres de la madrugada en Rusia, Anna seguía en el chat en línea. Concluyó diciendo que por primera vez en mucho tiempo, sentía que se le había quitado un peso de encima. Sin embargo, sus problemas no desaparecieron por arte de magia.
Anna volvió al chat unas semanas más tarde, donde compartió que se sentía sola y batallaba con la ansiedad. Sarah*, otra voluntaria, comenzó a enviarle mensajes fielmente, día tras día, animándola con versículos como Isaías 49:10: «No tendrán hambre ni sed, no los abatirá el sol ni el calor, porque los guiará quien les tiene compasión y los conducirá junto a manantiales» (NVI).
Anna le agradeció sinceramente por compartir las promesas de Dios, y las aceptó como un bálsamo para su alma cansada. Elena también puso a Anna en contacto con una iglesia cerca de donde vivía, y le explicó que pasar tiempo en una comunidad presencial le haría mucho bien, y que ellos podrían discipularla en su nueva fe.
Unos días más tarde, Anna cerró la conversación con Elena, pero también abrió una nueva puerta de libertad y paz en Cristo.
Jing
«Últimamente he sentido mucha ansiedad, mi mente va como a mil por hora y me siento abrumada», compartió Jing* en una conversación en línea con Mindy*, voluntaria del ministerio del sitio web en chino de Search for Jesus.
Jing estaba particularmente preocupada por su situación económica, sin embargo, el dinero era solo una de las muchas cargas que pesaban sobre el corazón de Jing. Luchaba con problemas crónicos de salud física y mental, la pérdida de su trabajo, además de muchos problemas familiares.
Desesperada, un día puso todas sus esperanzas en un boleto de lotería, y le pidió a Dios que le concediera el premio que la salvara de la ruina económica. Cuando no ganó, se lamentó: «Mi vida no tiene sentido… Siento que mi vida no tenía que ser así».
En el chat, Mindy le habló a Jing acerca del increíble poder de Dios, no solo para sus finanzas, sino para toda su vida.
«Él quiere transformarte y hacer de ti una nueva creación», le dijo Mindy.
Con la guía de Mindy, Jing se unió a uno de los cursos de discipulado en línea de BGEA y a una iglesia local, y Dios comenzó a renovar su esperanza, y a cambiarla desde adentro hacia afuera. Finalmente comprendió el amor inquebrantable de Dios por ella, incluso cuando se sentía indigna.
«El amor de Dios estaba ahí para mí incluso antes de que yo naciera, incluso cuando todavía era pecadora. Él me buscó y me ha estado enseñando desde entonces», dijo Jing.
Toda la vergüenza y odio que sentía por sí misma fueron redefinidos por la visión que Dios tenía de ella como su hija. Una vez que recibió esto por la fe, el corazón de Jing fue transformado y ahora vive con gozo sabiendo que Dios la ama por sobre todas las cosas.