La paz suprema


 
«La paz les dejo; mi paz les doy…».
—Juan 14:27

Jesús afirmó: «Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios». ¿Dónde comienza la pacificación? ¿Cómo nos podemos convertir en pacificadores? ¿Podemos descubrir la paz dentro de nosotros? Freud dijo que la paz no es más que una actitud mental. Desechemos nuestras fobias, despojémonos de nuestros complejos y ¡zas!, tendremos la paz esperada que tanto anhelamos.

Respeto la psiquiatría por lo que puede hacer. Incuestionablemente, ha ayudado a muchos. No obstante, no es satisfactoria como sustituto de la paz que solo puede venir de Dios. Si la psiquiatría excluye a Dios, al final veremos a los psiquiatras buscándose entre sí para recibir tratamiento. No puede haber paz verdadera sino hasta que encontremos la paz con Dios. La Biblia declara: «Cristo es nuestra paz».

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Oración de hoy

El bálsamo de tu paz se derrama sobre mi alma y te alabo con toda humildad, Dios todopoderoso.