Una naturaleza humana inalterable


 
«¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!»
—Juan 1:29, NTV

En la cruz de Cristo, el pecado llegó a su clímax. Su peor exhibición tuvo lugar en el Calvario. Nunca fue más oscuro ni más espantoso. Vemos el corazón humano al descubierto y su corrupción completamente expuesta. Algunas personas han dicho que el ser humano ha mejorado desde entonces y que, si Cristo regresara hoy, no sería crucificado, sino que se le daría una recepción gloriosa. Cristo viene a nosotros todos los días en forma de Biblias que no leemos, en forma de iglesias a las que no asistimos y en forma de necesidad humana que pasamos por alto. Estoy convencido de que, si Cristo regresara hoy, sería crucificado más rápido que hace 2000 años. El pecado nunca mejora. La naturaleza humana no ha cambiado.

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Oración de hoy

Señor, me arrepiento de mis pecados, gracias por haber pagado por ellos en la Cruz.