Un refugio entre los escombros: la esperanza de Dios para Venezuela

Un capellán ora por un grupo de personas tras dos terremotos que han causado la muerte de miles de personas y han dejado sin hogar a muchas más.

Los venezolanos han estado buscando incansablemente entre montañas de escombros después de que dos terremotos catastróficos sacudieran el país el 24 de junio. El número de fallecidos ha ascendido a más de 3500 personas mientras que muchas familias aún tienen esperanza de encontrar a sus seres queridos con vida.

Los capellanes del Billy Graham Rapid Response Team (BG-RRT) están ministrando en esta nación sudamericana, llevando la paz de Dios en medio de un intenso dolor e incertidumbre. 

Y aun en medio de la oscuridad, la gracia del Señor ya está transformando vidas. 

Desde su llegada a la zona, los capellanes han orado con más de 300 personas, entre ellas Carmen*, cuya madre, Ana*, de 77 años, ya estaba gravemente enferma antes de los terremotos. Ana comenzó a recibir atención en un hospital de campaña para emergencias instalado en La Guaira después de que gran parte de la ciudad quedara destruida. 

Carmen había compartido el Evangelio con su madre muchas veces a lo largo de los años, pero ella lo rechazaba continuamente, lo que provocaba tensión entre ambas. Ahora, Ana se encontraba al borde de la muerte. 

Fue entonces cuando dos capellanes, Mike Wingo y Delia Ramon-Jones, acudieron a visitar el hospital de emergencia. Encontraron a Carmen, triste, sentada junto a la cama de hospital de su madre. Conversaron con ella, la consolaron y oraron con ella. Más tarde esa misma noche, los capellanes fueron llamados de nuevo cuando el estado de salud de Ana empeoró.

Al acercarse a su cama, Delia le preguntó a Ana si podía compartir con ella las Buenas Nuevas de Jesús. Ella le habló del gran amor de Dios, y de cómo Él ofrece el regalo de la vida eterna a través de la fe en Jesús como su Salvador. Cuando Delia le preguntó a Ana si quería aceptar a Cristo por la fe, ella respondió: «¡Sí, Jesús!».

Los capellanes describieron un cambio notable en el rostro de la anciana: su angustia se transformó en paz. Ana falleció antes de la medianoche. 

Aunque Carmen está ahora de luto por la pérdida de su madre, también alaba al Señor por su maravilloso regalo de la salvación, y por la esperanza que ahora tiene de volver a verla en la eternidad.

¿Te unirías a nosotros en oración por los venezolanos que están pasando por un difícil tiempo de prueba entre la pérdida y el dolor? Pídele a Dios que los cubra con su amor y su paz, y que utilice a estos capellanes para animar a los creyentes y atraer a muchos otros hacia Él. 

*Nombres cambiados por privacidad. 

Tras este devastador desastre, muchos se preguntan a quién acudir con su dolor. Los capellanes les hablan del amor de Jesús, quien dice: «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso» (Mateo 11:28, NVI).
Los terremotos han llevado a muchos a reflexionar sobre su relación con Dios. Tras hablar con un capellán de Billy Graham, un agente de seguridad que creció en un hogar en el que el cristianismo era solo un elemento cultural aprendió más sobre Jesús y entabló una relación auténtica con Él.