Una vida salvada para bendecir a otros

Lynn Sandberg y su esposo, Bob, disfrutan de una celebración de Pascua en su iglesia el año pasado. Más de 50 años después de entregar su vida a Cristo a través del ministerio de Billy Graham, Lynn está agradecida por la oportunidad de ayudar a otros a tomar la misma decisión en la campaña de Will Graham que tendrá lugar este mes.

Lynn Sandberg no se cansa de contar su testimonio, relatando con alegría la historia de la fidelidad del Señor en su vida. 

Recientemente, se unió a otros cristianos de toda la costa del Misisipi en preparación para la campaña evangelística Gulf Coast Celebration of Hope con Will Graham. Cuando subió al escenario de la Primera Iglesia Bautista de Gulfport, se sintió abrumada por una oleada de emoción.

«Me di cuenta de que se estaba cerrando un ciclo en mi vida», dijo Lynn con lágrimas en los ojos y la voz quebrada. 

Lynn se había inscrito al Curso de Vida y Testimonio Cristiano (CLWC, por sus siglas en inglés), una capacitación de un día que prepara a los creyentes para compartir las Buenas Nuevas con otros, tanto en su vida diaria, como con las personas que deciden seguir a Cristo durante una campaña evangelística.

Al escuchar parte de su testimonio, los organizadores le preguntaron si estaría dispuesta a compartirlo desde el escenario.  

Pensó en la cruzada de Billy Graham a la que asistió décadas atrás, cuando el mensaje del Evangelio tocó su corazón y pasó al frente para recibir a Jesucristo en su corazón. «Había bajado y un consejero había [orado] conmigo hace tantos años. Ahora yo puedo ser esa persona cuando alguien pase al frente por primera vez para aceptar a Jesús».

Hace cincuenta y tres años, cuando era una adolescente que vivía en Fond du Lac, Wisconsin, nunca hubiera imaginado hasta dónde la llevaría el Señor. Lynn, la menor de cuatro hermanos, no hablaba mucho de Dios con su familia, a pesar de que su abuelo era misionero y pastor. Él murió repentinamente cuando el padre de Lynn aún estaba en la universidad, y la ira de su padre  Dios nunca disminuyó. 

Ella recordó sus palabras: «Dios sería bueno si existiera. Y no fue bueno que se llevara a mi padre cuando su familia más lo necesitaba».

Lynn recuerda que sus padres estaban siempre ocupados con sus amigos, sus trabajos y sus intereses. Con el paso del tiempo, ella decidió hacer lo mismo, y buscaba alegría y aceptación en los lugares equivocados. Pero muy en el fondo, esperaba que alguien le mostrara el camino hacia la verdadera plenitud. 

«Entraba a mi casa tambaleándome, sabiendo que apestaba a alcohol o marihuana, y sabiendo que estaba en problemas», dijo. «Deseaba que alguien se diera cuenta».

Pero Dios se dio cuenta.

Lynn y sus amigos fueron un día al centro de la ciudad a ver una película y, con su habitual ritmo despreocupado, eligieron la película que verían al azar. El dedo de Lynn se posó sobre «Time to Run», una película de Billy Graham sobre un joven que encuentra a Dios después de huir de sus padres. 

Sentada en la oscura sala, su corazón se aceleró al identificarse con Jeff, el personaje principal. En el camino, Jeff conoce a una pareja cristiana que le comparte el Evangelio. 

«Inmediatamente supe que eso era lo que faltaba en mi vida», dijo Lynn. «Tenía un gran vacío en mi vida, como si tuviera que haber algo más, porque si esto es todo lo que hay, es horrible».

Cuando aparecieron los créditos al final de la película, algunos cristianos se pusieron de pie al frente de la sala de cine y ofrecieron orar con las personas que quisieran aceptar a Jesús como su Salvador. Por vergüenza, los amigos de Lynn le dijeron que no se acercara; sin embargo, ella tomó un folleto evangelístico al salir por la puerta.

Esa noche leyó ese folleto con hambre espiritual y encontró lo que su alma había estado buscando desesperadamente. 

«Realmente no conocía ninguna palabra de la iglesia: pecado, arrepentimiento, nada de eso», recordó. «Solo dije: “Dios, estoy muy mal, pero creo que tú puedes arreglarme y confío en que lo harás”». 

Lynn aceptó a Cristo como su Salvador esa noche, y su deseo de aprender más no se detuvo ahí. En el reverso del folleto había información sobre una iglesia, y ella comenzó a asistir. Poco después, la invitaron a la Cruzada de Billy Graham de 1973 en St. Paul, Minnesota. Milagrosamente, sus padres le permitieron ir, a pesar de la distancia.

La película Time to Run, producida por World Wide Pictures, cuenta la historia de Jeff, un joven problemático que huye de todos, incluido Dios.

Billy Graham predica el Evangelio en la cruzada de St. Paul en 1973.

Se sentó en lo alto de las gradas del recinto ferial del estado de Minnesota, absorta en el mensaje de Graham. Esta vez, cuando llegó la invitación a pasar al frente, estaba lista para dar un paso adelante y declarar públicamente su decisión de seguir a Cristo ante miles de personas. 

«Me sentí tan impulsada que dije: “Tengo que ir”», recuerda Lynn. Se acercó y se reunió con un voluntario de oración. «Cuando oramos esa oración, empecé a llorar», dijo. Además, Lynn recibió libros y otros materiales para ayudarla a crecer en la fe.

Mientras Lynn asistía al Curso de Vida y Testimonio Cristiano de la Billy Graham Evangelistic Association, se dio cuenta de algo. Su historia había completado un ciclo y ahora estaba preparada para guiar a nuevos creyente, tal como alguien lo hizo con ella hace 53 años.

Como buena habitante del Medio Oeste de los Estados Unidos, Lynn nunca imaginó que se mudaría al sur, pero el trabajo de su esposo los llevó a Mississippi poco después de casarse. Después de décadas aquí, su corazón se ha encariñado con este lugar y su gente. 

«El estado de Mississippi tiene uno de los mayores números de iglesias… excepto la costa del Golfo», explicó Lynn. «Es como la oveja negra de la familia».

Incluso en su propia iglesia, ha sido difícil crear entre los creyentes la urgencia de compartir el Evangelio. Ella espera que su testimonio y el próximo evento evangelístico despierten el entusiasmo de que las Buenas Nuevas pueden transformar vidas en cualquier lugar.

«Alabo al Señor Jesús por lo que ha hecho», dijo Lynn con una sonrisa radiante. «Tengo una vida alegre y plena… Soy incomparablemente rica espiritualmente».

¿Te unirías a nosotros en oración por la próxima campaña evangelística Gulf Coast Celebration of Hope con Will Graham, que tendrá lugar del 21 al 22 de marzo? Ora para que Lynn y otros habitantes de Misisipi sean valientes al compartir sus testimonios, y para que muchos lleguen a conocer a Jesucristo a través de este evento.