Devocional de Will Graham: ¿Cómo va tu sueño americano?

Lectura bíblica: Mateo 6

Una casa grande, situada en un gran terreno y con varios coches a la entrada. Una vida próspera, llena de comodidades y libre de sufrimientos. La oportunidad de trazar tu propio destino y alcanzar tus sueños mediante la diligencia y el trabajo duro.

Esos son algunos ejemplos de lo que algunos consideran que significa «el sueño americano», esa idea o aspiración nacional que se resumió en la Declaración de Independencia: «la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad».

A primera vista, esto es casi todo lo que se puede pedir en la vida; la oportunidad de elegir tu propio camino y tener la libertad de elegir el medio que te conduzca hacia la felicidad. Ciertamente es algo que no se promete en otras partes del mundo. Muchos darían todo lo que tienen a cambio de venir a Estados Unidos y perseguir el sueño americano.

Sin embargo, debo preguntar: ¿cómo va tu «sueño americano»? Tienes la libertad de perseguir la libertad: ¿la has encontrado?, ¿o acaso tu sueño americano se ha convertido en una pesadilla?

Verás, me encanta la idea del sueño americano. Me encanta la creencia de que todos tenemos oportunidades en este gran país y que, si estamos dispuestos a trabajar y sacrificarnos, podemos cosechar los beneficios. Dicho esto, hay un riesgo inherente en esta mentalidad. Cuando todo gira en torno a mí (estoy trabajando duro, me estoy abriendo camino, voy a hacer lo que sea necesario para salir adelante), queda muy poco espacio para Aquel que ha prometido que tiene un plan para nosotros.

Creo en el sueño americano y estoy de acuerdo en que todos debemos trabajar duro, pues la Biblia tiene mucho que decir sobre las consecuencias de la pereza. Pero también creo que es imposible encontrar paz y felicidad verdadera y duradera simplemente persiguiendo la prosperidad y la comodidad.

Jesús dijo: «No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar.Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón». (Mateo 6:19-21, NVI).

No creo que sea muy arriesgado suponer que muchos de los que están leyendo este devocional están luchando con algún problema o dificultad en sus vidas.

Tal vez el sueño americano se ha hecho realidad para ti y tienes más dinero del que jamás podrás necesitar; sin embargo, has descubierto que las posesiones materiales no han podido comprar tu felicidad. O tal vez has trabajado duro todos los días de tu vida, pero nada te ha resultado fácil, y sientes que estás trabajando con pocas esperanzas de ponerte al día, mucho menos de salir adelante.

Independientemente de la etapa en la que te encuentres, te sugiero humildemente que examines tu vida y compruebes si todo lo que estás acumulando, tanto tus éxitos como tus luchas, te está aportando felicidad y esperanza. Considera realmente si has permitido que Jesús tome control de tu vida. ¿Estás siguiendo su camino y su llamado, en lugar de los tuyos?

El sueño americano es bueno, de hecho es increíble, pero no olvides que para los cristianos «nuestra ciudadanía está en el cielo» (Filipenses 3: 20). Si vuelves tus ojos a Jesús, no slo encontrarás alegría aquí en la tierra, sino que también tendrás esperanza para la eternidad.

>> ¿Has entregado tu vida a Jesús? ¿Lo has reconocido como tu Salvador? El día de Salvación es hoy.

Lectura bíblica: Mateo 6, NVI

1 »Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa.

2 »Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. 

3 Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, 

4 para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

5 »Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. 

6 Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. 

7 Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. 

8 No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.

9 »Ustedes deben orar así:

»“Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

10  venga tu reino,

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.

12 Perdónanos nuestras deudas,

como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.

13 Y no nos dejes caer en tentación,

sino líbranos del maligno”.

14 »Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. 

15 Pero, si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.

16 »Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que estos ya han obtenido toda su recompensa. 

17 Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara

18 para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino sólo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

19 »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. 

20 Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. 

21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

22 »El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz. 

23 Pero, si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad!

24 »Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.

25 »Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? 

26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? 

27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?

28 »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; 

29 sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. 

30 Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? 

31 Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”

32 Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. 

33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.

34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.