¿Realmente sirve de algo orar?

Este es un extracto de un sermón de Billy Graham sobre la oración.

Nadie nos ha animado más a orar que Jesús. A los seguidores de Cristo no solo se les animó a orar, sino que también se les enseñó cómo hacerlo.

A Dios le complació establecer una relación entre su obra en el mundo y las oraciones de su pueblo.

Noé oró y Dios le entregó un plano para construir el arca de la salvación. Moisés oró, y Dios, en medio de truenos y relámpagos, grabó su ley en dos tablas de piedra. Gedeón oró, y el ejército de un enemigo formidable huyó con miedo ante sus 300 valientes y devotos soldados. Salomón oró, y fuego descendió del cielo y consumió los holocaustos y los sacrificios. Daniel oró, y las fauces de los leones se cerraron. Elías oró, y el fuego de Dios consumió el sacrificio y el agua alrededor del altar de los profetas de Baal. David oró, y derrotó al invencible Goliat en el campo de batalla filisteo.

Dios sí responde a las oraciones. Algunas oraciones las responde con un «sí» y otras con un «no».

Pero, ¿qué pasa con las oraciones sin respuesta?

Quizás tus oraciones se han entrelazado con la duda. Quizás has orado de forma egoísta. Quizás le has pedido a Dios cosas que no eran lo mejor para ti.

La Biblia dice que hay razones específicas por las que las oraciones no son respondidas.

Puede ser que tus oraciones no sean respondidas debido a la desobediencia. Un hijo desobediente no puede esperar «tenerlo todo», como solemos decir. La Biblia dice: «Pero debes saber que, si no obedeces al Señor tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y estatutos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones» (Deuteronomio 28:15).

Quizás tus oraciones no son respondidas debido a un pecado oculto. David dijo (y él lo sabía bien): «Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad, el Señor no me habría escuchado» (Salmo 66:18). El pecado interrumpe el sistema de comunicación entre la tierra y el cielo, y las oraciones elevadas por un corazón malvado ni siquiera llegarán a Dios.

Otra razón por la que las oraciones no son respondidas es el egoísmo o la obstinación. La Biblia dice: «Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones» (Santiago 4:3).

La oración tiene un doble propósito: la bendición del hombre y la gloria de Dios. Si una oración se eleva obstinadamente para nuestro propio beneficio y no para la gloria de Dios, no es digna de ser respondida. La frase «No se cumpla mi voluntad, sino la tuya» (Lucas 22:42) es el espíritu de la oración eficaz.

La oración verdadera no es una vana repetición de palabras pronunciadas en público para hacer alarde de religiosidad. Jesús dijo: «Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa» (Mateo 6:5).

Cuando oras, tu postura física no es tan importante como la actitud de tu corazón. Mucha gente pone mucho énfasis en la posición del cuerpo durante la oración. Sin embargo, orar es simplemente una conversación entre tú y Dios.

Ahora veamos la oración de forma objetiva.

«Si nuestras oraciones carecen de objetivo y de sentido, y están mezcladas con la duda, quedarán sin respuesta».

Billy Graham

¿Qué dice la Biblia sobre la oración eficaz?

Primero: La oración es para los hijos de Dios.

«Ustedes deben orar así: “Padre nuestro…”» (Mateo 6:9).

Dios tiene una responsabilidad especial hacia sus hijos, y a menos que hayamos nacido en la familia de Dios a través del nuevo nacimiento, no tenemos derecho a pedirle favores a Dios.

Oh, amigo ansioso cuyas oraciones no han sido respondidas, Dios te invita a la intimidad de una relación espiritual como la que tiene un padre con su hijo, «para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el mundo» (Filipenses 2:15).

¿Estás listo para tener una relación personal con Jesucristo y llegar a ser un hiijo de Dios? Da el primer paso y entrégale tu vida por completo hoy mismo.

Segundo: La oración eficaz se presenta con fe.

La Biblia dice: «Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración y lo obtendrán» (Marcos 11:24).

No hace falta decir que si nuestras oraciones carecen de objetivo y de sentido, y están mezcladas con la duda, quedarán sin respuesta. La oración es más que un deseo dirigido al Cielo… es la voz de la fe dirigida a Dios.

Tercero: La oración dinámica emana de un corazón obediente.

La Biblia dice: «Recibimos todo lo que pedimos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada» (1 Juan 3:22).

Si quieres que tus oraciones lleguen a Dios, entrega tu obstinada voluntad a Él, y Él escuchará tu clamor. La obediencia es la llave para una oración eficaz.

Cuarto: Debemos orar en el nombre de Cristo.

Jesús dijo: «Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo» (Juan 14:13).

No somos dignos de acercarnos al trono santo de Dios, salvo a través de nuestro Abogado, Jesucristo. Quien se acerca con confianza al trono de la gracia ha comprendido que su acercamiento a Dios ha sido posible gracias a Jesucristo.

Quinto: Debemos desear la voluntad de Dios.

La oración también te une a los verdaderos propósitos de Dios para ti y para el mundo. No solo trae las bendiciones de la voluntad de Dios a tu vida personal, sino que te brinda la bendición adicional de estar en sintonía con el plan de Dios.

Y por último: Nuestras oraciones deben ser para la gloria de Dios.

La oración modelo que Jesús nos ha dado concluye con: «Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno» (Mateo 6:13). Si queremos que nuestras oraciones sean escuchadas, debemos dar gloria a Dios.

¡Qué privilegio es el nuestro: el privilegio de la oración! Cristiano, examina tu corazón, reconsagra tu vida, entrégate a Dios sin reservas, pues solo aquellos que oran con un corazón limpio serán escuchados por Él. La Biblia dice: «La oración del justo es poderosa y eficaz» (Santiago 5:16).

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