El problema del corazón


 
«... les ruego... que se aparten de los deseos pecaminosos...»
—1 Pedro 2:11

Todos sabemos que no existe tal cosa como la libertad absoluta. No podemos conducir por la calle a 100 millas por hora (160 km/h). No puedes darme un puñetazo porque tu libertad termina al final de mi nariz. Podemos decir que queremos libertad para publicar pornografía, para promover el uso de drogas dañinas, para tener relaciones sexuales sin restricciones, para mentir y para engañar; sin embargo, si seguimos con ese tipo de libertad permisiva, simplemente nos autodestruiremos.

El ser humano puede ser libre solo mientras tenga el poder moral para contener sus apetitos. Básicamente, lo que tenemos es un problema del corazón. Nuestros corazones necesitan ser cambiados. Nunca tendremos paz hasta que hayamos cambiado la naturaleza humana, y hasta que las personas comiencen a amarse en lugar de odiarse.

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Oración de hoy

Necesito tus lineamientos en mi vida, Señor. Amarte me libra de ser esclavo de mis apetitos carnales.