Las exigencias del alma


 
«El Señor te guiará siempre; te saciará en tierras resecas, y fortalecerá tus huesos. Serás como jardín bien regado, como manantial cuyas aguas no se agotan».
—Isaías 58:11

El alma exige la misma atención que el cuerpo. Exige tener una relación con Dios y comunión continua con Él. Exige la adoración, la tranquilidad y la meditación. A menos que el alma sea alimentada y sea ejercitada a diario, esta se debilitará y se marchitará. El alma permanece descontenta, confundida e inquieta. Muchas personas recurren al alcohol para tratar de ahogar los llantos y los anhelos del alma. Algunos acuden a una nueva experiencia sexual. Otros intentan calmar los anhelos de sus almas de otras maneras.

Solamente Dios satisface por completo porque el alma está hecha por Dios y para Dios, y sin Dios está inquieta y en tormento invisible. El primer paso hacia Dios es tener una comprensión de tu pobreza espiritual. Los pobres en espíritu no miden el valor de la vida en las posesiones terrenales, que se desvanecen, sino en términos de realidades eternas, que perduran para siempre. Sabia es la persona que confiesa abiertamente su falta de riqueza espiritual y, en humildad de corazón, clama: «¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!» (Lucas 18:13).

>> ¿Has escuchado el Evangelio que Jesús predicó? Conócelo hoy. 

Read this devotion in English on BillyGraham.org.

Oración de hoy

A medida que acudo a ti, mi Dios, las aspiraciones de mi alma serán satisfechas. El gozo verdadero solo se puede encontrar en ti.