¿Cómo priorizo el tiempo que tengo disponible?

«Si estás demasiado ocupado para Dios, entonces simplemente estás demasiado ocupado».

Billy Graham

En la tercera parte de nuestra serie de verano, analizaremos cómo podemos honrar a Dios en medio del ajetreo de la vida. Tomemos un momento para evaluar nuestras prioridades y horarios en este mundo de ritmo acelerado.


La vida conlleva muchas responsabilidades. La familia, el trabajo, la iglesia, los deportes y las obligaciones diarias exigen nuestra atención. Al final del día, las listas de tareas pendientes resuenan en lo más profundo de nuestra mente.

Con todas estas obligaciones y tareas, el tiempo puede parecer arena que se nos escapa entre los dedos.

Como ha dicho Franklin Graham: «A menudo nos volvemos estériles mental y espiritualmente porque estamos demasiado ocupados».

En esta era de distracciones incesantes y expectativas insuperables, ¿cómo aprovechamos al máximo el tiempo que se nos ha dado?

El fin del verano es un buen momento para revisar las motivaciones detrás de nuestra agenda y asegurarnos de que estamos honrando a Dios con cada día que Él nos ha dado.

Evalúa tus prioridades

A veces generamos estrés en nuestras vidas al perseguir cosas que en realidad no importan. ¿Cómo podemos alinear nuestros deseos con los caminos de Dios?

«Puede significar repensar cómo empleamos nuestro tiempo y luego ajustarlo para reflejar las prioridades de Dios», dijo Billy Graham en su libro The Journey. «¿Es realmente necesario lo que estamos haciendo, o simplemente estamos tratando de impresionar a los demás? No podemos hacerlo todo, y debemos decir “no” si alguna actividad no es la voluntad de Dios».

En la Biblia, Hageo 1:5 dice: «Reflexionen acerca de sus caminos» (RVA-2015). Este es un buen recordatorio para analizar más a fondo qué es lo que impulsa nuestras decisiones diarias.

¿Las actividades que ocupan tu tiempo tienen un verdadero impacto en el reino de Dios? Si nos detenemos a reflexionar en nuestras múltiples ocupaciones, tal vez nos demos cuenta de que nuestros compromisos nos hacen sentir importantes, o que simplemente llenan nuestro tiempo y enmascaran nuestro vacío.

Al considerar tus responsabilidades diarias y semanales, pídele al Señor que te revele las razones por las que te sientas abrumado.

Deja tu agenda en manos de Dios

El Señor nos invita a entregarle nuestros compromisos y a buscarlo al hacer planes.

Billy Graham dijo una vez: «Dios puede hacer más con unos pocos días de tu tiempo, si se los entregas por completo a Él, que con toda una vida caracterizada por un servicio a medias».

Cuando vemos cada hora del día como una oportunidad para que Dios obre, tal vez nos demos cuenta de que hay cosas de las que debemos desprendernos para estar más disponibles para Él. Si nuestras obligaciones no dejan espacio para Dios, entonces debemos rendir nuestro tiempo a sus propósitos.

«Relegamos a Dios a nuestro tiempo libre, pero terminamos sin tener nunca tiempo libre», dijo Billy Graham.

Jesús nos dice con claridad: «Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, entonces todas estas cosas les serán añadidas» (Mateo 6:33, NVI, así como en el resto del texto).

Aunque puede ser difícil ceder el control, el resultado supera con creces el costo.

«Jesús espera una entrega al cien por ciento, y cuando eso se logra, Él recompensa mil veces más», dijo Billy Graham.

Haz espacio para el descanso

El ajetreo de nuestras rutinas trae consigo un reto encontrar tiempo para la quietud. Sin embargo, el descanso no solo es necesario para nuestra salud física, sino que también es un mandato del Señor.

Deuteronomio 5:13–14 dice: «Trabaja seis días y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios».

Dios mismo descansó después de crear la tierra, dándonos un ejemplo a seguir. De la misma manera, Jesús nos invita a hacer una pausa y a estar en comunión con Él. Él dice: «Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco» (Marcos 6:31, NVI).

Billy Graham comprendía la necesidad de conectarse intencionalmente con el Señor. Dijo: «Nada puede calmar más nuestras almas ni prepararnos mejor para los desafíos de la vida que el tiempo que pasamos a solas con Dios».

El descanso es un regalo de Dios que nos permite ver cómo Él está obrando, y representa una oportunidad para obedecer la instrucción del Señor cuando dice: «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios» (Salmo 46:10).

Si estás lidiando con una agenda sobrecargada, tómate un momento hoy para recuperar el aliento, reflexionar sobre tus intenciones y entregar tu agenda a Dios.


También en esta serie:

Parte 1: ⁠¿Le importa a Dios lo que hago con mi tiempo libre?

Parte 2: ¿Y si Dios me llamó para ‘un momento como este’?