El sonido de la música de alabanza y adoración resonó en las gradas del estadio Co-op Live en Manchester, Inglaterra, el sábado por la noche, mientras miles de personas se reunían para la gira God Loves You Tour con Franklin Graham.
Cristianos de toda la región habían invitado a sus amigos y vecinos al evento, orando para que el mensaje de paz y esperanza en Jesucristo llegara a sus corazones y diera nueva vida a sus almas en busca de respuestas.
«Dios envió a su Hijo, Jesucristo, desde el cielo a esta tierra en una misión de rescate para salvarnos a ti y a mí —para salvar a la humanidad— del pecado», dijo Graham.
Desde su asiento en la sección superior del recinto, Hew Evans escuchaba con atención, y algo comenzó a conmover su corazón.
Janice y Huw Evans llevan 52 años casados, y ella había estado orando por la salvación de su esposo por mucho tiempo.
Aunque Huw creció en una iglesia bautista, el mensaje del Evangelio nunca transformó su corazón. Janice, una cristiana comprometida, invitó repetidamente a Huw a asistir a la iglesia con ella a lo largo de los años. Huw asistió por un tiempo, pero hace ocho años admitió que no había hecho una verdadera profesión de fe, por lo que decidió dejar de asistir a la iglesia.
Janice se lamentó mucho cuando eso sucedió, pero nunca dejó de orar. Recientemente lo invitó a participar en un estudio bíblico, y poco después Huw aceptó asistir al evento con Franklin Graham.
«Jesús fue clavado en la cruz», continuó Graham. «Derramó su sangre por tus pecados. Fue sepultado por tus pecados. Y al tercer día, Dios resucitó a su Hijo de entre los muertos».
Después de proclamar el Evangelio con claridad, Graham preguntó a la multitud: «¿Están listos para comparecer delante Dios?».
El mensaje de la gracia finalmente penetró en el corazón de Huw. Cuando Graham invitó a quienes quisieran responder a la invitación a seguir a Jesucristo a pasar al frente del escenario, Huw se levantó de su asiento. Él y Janice caminaron juntos hacia adelante.
Mientras Huw oraba en arrepentimiento para recibir a Jesús como su Salvador, Janice levantó las manos en señal de celebración.
«¡Esto es maravilloso! Es simplemente increíble», dijo, incapaz de contener su emoción. «He estado orando durante unos siete u ocho años. Hoy vi su corazón y sus lágrimas».
Huw describió la paz que sintió después de entregar finalmente su pecado a Dios. «He cargado con este peso toda mi vida. No podía irme otra vez sin hacerlo», dijo. «Debí haberlo hecho cuando era adolescente, y no lo hice. Y esperé todos estos años. Se siente tan bien finalmente hacer este compromiso con Dios».
Después de huir del Señor durante tantos años, Huw por fin ha pasado de la oscuridad a la luz.
«Encontré alivio», dijo entre lágrimas.

Cargas aliviadas
Manchester es una ciudad conocida por su espíritu trabajador. Un emblemático símbolo de la abeja obrera se exhibe sobre los edificios, autobuses y vallas publicitarias de la ciudad.
Como símbolo de progreso y trabajo arduo, la abeja representa el compromiso de la gente con la unidad y la perseverancia. Sin embargo, bajo la superficie de esta próspera ciudad hay un profundo anhelo de paz duradera.
Nosa, de Nigeria, también asistió al evento agobiado por muchas cargas. Este joven de 25 años había perdido recientemente tanto a su papá como su trabajo, y ahora es responsable de cuidar a su abuela, a su mamá y a sus hermanos. Un amigo lo había invitado a asistir esa noche. Aunque Nosa sabía de Jesús, su dolor y su enojo por todo lo que había perdido lo llevaron a alejarse de Dios.
«Cuando perdí a mi papá, sentí como si el mundo se hubiera acabado”, dijo Nosa. «Tengo mucho peso sobre mis hombros. Soy el primogénito y cargo con muchas responsabilidades que no debería tener a mi corta edad».
Al escuchar a Graham proclamar el mensaje del Evangelio, Nosa sintió que Dios le hablaba de una manera que nunca había experimentado antes. Se dio cuenta de que Cristo podía quitarle sus cargas y que lo esperaba con los brazos abiertos.
«Siento que el peso que he estado cargando se ha aliviado», dijo Nosa con una sonrisa. «Estoy recuperando mis fuerzas. ¡Cristo me está renovando!».
Por favor, oren por aquellos que pusieron su fe en Jesucristo esta noche en el noroeste de Inglaterra. Pídele al Señor que los fortalezca y los guíe mientras aprenden lo que significa seguirlo. Por favor, también oren por las iglesias locales, para que Dios les dé sabiduría al animar y discipular a estos nuevos creyentes.





